El dolor es definido por la IASP (Asociación Internacional para el Estudio del Dolor) como una “experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con, o similar a la asociada con, daño tisular real o potencial” (2020). Anteriormente la IASP daba otra definición: “Experiencia sensorial o emocional desagradable asociada a una lesión tisular evidente o probable, o descrita en términos de dicho daño”.

Son parecidas, ¿verdad? En la definición más actual se ha suprimido la palabra “descrito”, ya que una persona puede no describir y sí sentir dolor. La nueva definición hace que el dolor sea un concepto más general. También se ha suprimido el concepto de “lesión tisular”, ya que hay veces en las que el dolor existe sin que podamos verlo.

Existen varios tipos de dolor. Entre ellos están el dolor agudo y el dolor crónico: el primero de ellos está más relacionado con un daño en los tejidos (es el típico que aparece cuando nos damos un golpe) y tiene una finalidad protectora. Sin embargo, el dolor crónico es aquel que, a grandes rasgos, dura más de 3 meses y que no tiene una finalidad de protección.

Es una experiencia que prácticamente todo el mundo hemos experimentado, en mayor o menor medida, pero ¿Cuánto conocemos sobre el dolor?

1. El dolor se genera en el cerebro

Un estímulo doloroso que no llegue al cerebro no será interpretado como dolor. Ya lo dijo Mark Connan con su famosa frase “No brain, no pain«.
Existen células (neuronas), encargadas de transmitir la señal dolorosa hasta el cerebro, pasando por la médula espinal. Estas neuronas también se denominan nociceptores.

Una vez en el cerebro, se activarán unas áreas específicas del mismo, donde se procesa toda la información y se genera una respuesta en forma de dolor.

Por otro lado, está la nocicepción, que es la detección de estímulos nocivos por parte de los nociceptores. Dicha nocicepción es el camino más común hasta llegar al dolor, aunque como veremos más adelante, no es ni suficiente ni necesaria para generar dolor.

2. La cantidad de dolor que llega al cerebro se puede cambiar

El dolor puede ser modulado y controlado en cierta medida, mediante la modulación endógena, ya sea en el cerebro o en la médula espinal. La modulación endógena no es consciente, por lo que no puede ponerse en marcha de forma voluntaria. Consta de dos circuitos paralelos.

Células OFF: este conjunto de células se generan en el cerebro y llegan hasta la médula espinal. Actúan como un circuito inhibidor que frena la cantidad de información que se transmite desde la periferia hasta la médula espinal. Con la activación de esta vía se liberan endorfinas que van a ayudar a disminuir el dolor. El ejercicio activa esta vía de células OFF. A modo de metáfora, es como si le echamos agua (activación de las células OFF) a un incendio: con el agua apagamos o disminuimos el fuego (dolor).

Células ON: estas células también se generan en el cerebro y llegan hasta la médula espinal. Es un circuito excitador que aumenta la cantidad de información que se transmite desde la periferia hasta la médula espinal, facilitando la transmisión de información nociceptiva. Siguiendo con la misma metáfora, esta vez en vez de echar agua para apagar el incendio, echamos leña, lo que provocará que el incendio (dolor) sea mayor. El equilibrio entre estos dos circuitos determina la cantidad de información dolorosa que llega al cerebro. En personas con dolor predominará la vía ON.

«Dolor es lo que siente el paciente que dice que tiene dolor»

McCaffery, 1968

3. El dolor crónico se cuenta en millones (de personas y de euros)

2020 es el año dedicado a la prevención del dolor. El dolor es una “pandemia» silente que afecta a muchas personas. Los últimos datos nos dicen que 1 de cada 5 europeos tiene dolor crónico. 80 millones de europeos sufrieron dolor en el último mes, y 11 millones de ellos sufren dolor de manera “intensa”.

En España hay dos estudios que reflejaron las personas que sufrían dolor crónico. El último de ellos data de 2011, y se obtuvieron unos datos sorprendentes: 7.8 millones de millones de personas sufren dolor crónico en el año 2011 en España, lo que supone el 17% de la población.

El dolor crónico también afecta en el apartado económico, ya que cuesta anualmente alrededor de los 16.000 millones de euros, lo que supone un 4.21% del PIB anual.
Si quieres aprender más del dolor crónico te invito a que veas el siguiente vídeo:

Dolor crónico

«El que sabe de dolor, todo lo sabe»

Dante, s.XIII

4. El dolor agudo nos protege… ¡y es necesario!

El cerebro quiere nuestra supervivencia y para ello está dolor agudo, como hemos dicho anteriormente: si nos quemáramos con un radiador y el cerebro no nos avisara del peligro con dolor, no quitaríamos la mano rápidamente y la probabilidad de una lesión mayor aumentaría.

Esto mismo ha sido fruto de la evolución a lo largo de la historia: pasaba lo mismo con nuestros antepasados ya que si, por ejemplo, se cruzaban con un animal que les atacara y no les doliera, la próxima vez que se cruzasen con ese mismo animal, les volvería a pasar lo mismo, con lo que sus probabilidades de sobrevivir y reproducirse disminuirían.

Es imprescindible el dolor agudo para nuestra supervivencia y nuestra vida, así que la próxima vez que el pico de la mesa se dé un golpe contra tu meñique del pie piensa que, si no sintieras dolor en ese momento, no verías hasta pasado unos días cómo se te pone de morado!

5. Jo Cameron, la mujer que no siente dolor

Llegando al extremo, hay personas que son capaces de no sentir dolor. La mayoría de estas personas no son capaces de llegar a la edad adulta debido a que están expuestos a muchos peligros que sus cuerpos no identifican como peligrosos.
Uno de los casos más conocidos es el de Jo Cameron, una mujer de 71 que no siente dolor. Asegura que sus heridas cicatrizan con gran rapidez y pocas veces ha sentido miedo o ansiedad.

Esto es debido a mutaciones genéticas que han propiciado que no sea capaz de experimentar el dolor. A continuación, un artículo que habla más en profundidad de su caso en el periódico The New York Times: https://www.nytimes.com/es/2019/04/01/espanol/sin-dolor-sin-ansiedad.html

Jo Cameron

Con estas 5 curiosidades acerca del dolor nos despedimos por hoy, familia. Si quieres saber cuáles serán las siguientes 5 debes estar atento al blog, ya que en unas semanas publicaremos la segunda parte

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¡¡Hasta la próxima!!

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